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Comentario:
El hábito de leer
por Mónica Sulecio de Álvarez
Licenciada en Educación
Guatemala
Año 1
No. 2
En la vida moderna, leer es parte del diario vivir y
un medio importantísimo para mantenernos al día
con los avances de la humanidad así como para
intercambiar ideas y puntos de vista sobre
distintos temas.

Día a día, son más los periódicos, revistas, listas
electrónicas de distribución y foros virtuales de
discusión.  La capacidad lectora es por tanto una
herramienta valiosísima para mantener ese ritmo,
además de ser un excelente recurso para nutrir el
intelecto y el alma con la extensa variedad de
literatura disponible.

La lectura es un hábito, y como la mayoría de los
hábitos, se desarrolla en casa y de manera más
fuerte durante los primeros seis años de vida.  
Pero, ¿cómo si aún no sabe leer?

En primer término, lo que debe quedar claro es
que leer no significa decodificar combinaciones
de grafemas. Leer significa interpretar símbolos o
imágenes; entender el mensaje que otro nos
transmite con las palabras y las ilustraciones.

Los niños desde muy temprana edad, una vez ha
madurado su sentido de la vista, son capaces de
ver las imágenes y si cuentan con un padre o una
madre interesada que los oriente en cuanto al
significado, irán poco a poco entendiendo lo que
ahí “dice”.

El hábito de lectura debe construirse paso a
paso.  Es importante que la lectura de libros se
incluya como parte de la rutina diaria, ya sea al
despertar, por la tarde o antes de acostarse.  Es
una excelente estrategia como transición entre el
juego activo y la hora de dormir.

El momento de la lectura es un momento más
de juego en el que el padre o la madre interactúan
con sus hijos utilizando como pretexto el libro de
cuentos.  Vale la pena hacer de este momento una
oportunidad de genuino contacto, de atención
completa para el niño/a y de estimulación de la
capacidad lectora e imaginativa del pequeño.

Si logramos asociar los encuentros de lectura con
nuestros hijos con sentimientos agradables de
fortalecimiento del vínculo afectivo y de respeto
por el otro, el hábito tendrá una fuerte carga
emocional positiva y esto influirá en que sea fuerte
y duradero.

Algunas ideas para elegir libros para nuestros
hijos de preescolar son:

  Verificar que el contenido sea educativo, el
vocabulario comprensible, la narración sencilla y
que el texto introduzca términos nuevos.
  Revisar que las imágenes sean atractivas y que
transmitan valores.
  Buscar letra grande y poco texto.
  Los libros de versos, trabalenguas o adivinanzas
son excelente material para entrenar a los niños
en el ritmo para el aprendizaje de la lectoescritura.

Los padres debemos siempre leer el libro completo
antes de comprarlo o leérselo a nuestros hijos
para verificar que estemos de acuerdo con la
enseñanza de la historia y el vocabulario utilizado.  
No compremos nada que no podamos leer o
correremos el riesgo de llevarnos desagradables
sorpresas.

Compartir el hábito de la lectura, es lo mejor que
podemos hacer por nuestros hijos.
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