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| Hemos destinado esta sección para tratar de resolver las dudas que con frecuencia tienen padres y madres de familia respecto a sus hijos. Incluiremos las preguntas que nos envíen desde el formulario que aparece en la página principal. |
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| 85. ¿Mi hija de seis años no quiere comer absolutamente nada y cuando se le obliga a comer inmediatamente vomita. El pediatra dice que es normal; yo no lo veo como una actitud normal. Agradecemos su comunicación. Que sus hijos coman es una de las preocupaciones más comunes entre padres y madres. Una cosa que debe quedar clara en cuanto a alimentación se refiere es que ésta debe realizarse libre de presiones y en un ambiente que propicie el disfrute de los alimentos y la convivencia. Obligar a los niños y a las niñas nunca debe ser una opción. Es terrible comer obligado. Sólo piense cómo se sentiría usted si la obligaran a comer algo que no le apetece. Aunque hay muchos que critican a la pedagogía y la psicología por ser demasiado blandos y dar demasiada libertad a los niños y a las niñas. Lo que debe siempre tenerse en cuenta son los sentimientos y las necesidades de los niños y las niñas, reconociendo sus derechos como seres humanos individuales. En el caso de la alimentación, tienen derecho a que no les gusten los alimentos, tal como nosotros los adultos también tenemos ese derecho. Piense en alimentos que a usted no le gusten y cómo se sentiría si la obligaran a comerlos. ¿Cómo se sentiría? ¿Cuáles serían los sentimientos que provocarían la actitud coercitiva de quien la obliga? Cuando el pediatra se refiere a que es normal que la niña vomite cuando la obligan a comer es porque esa es la respuesta normal del organismo al ingerir algo que no deseamos. Por otro lado, la niña está sometida a demasiada presión y el vómito puede ser provocado por el estrés y la angustia que le provoca el que la obliguen a comer. Al obligar a un niño o una niña a comer, lo que se graba en su memoria es un momento aterrador de represión y de impotencia que asociará con la comida. Esto hará que en lo sucesivo, la hora de comer sea un momento temido y su organismo se predisponga de manera negativa. Si por el contrario, el momento de comer es el más esperado del día porque es cuando convive con sus padres, conversa sobre lo que ha hecho y disfruta de los alimentos que le gustan, en lo sucesivo, sus recuerdos le reafirmarán que comer es una experiencia placentera y estará dispuesta incluso a probar nuevos alimentos. Revisen juntas qué alimentos le gustan a la niña y empiecen por preparar esos alimentos para que coma. No se preocupe por las cantidades, confórmese al principio con que haya probado uno o dos bocados por su propio gusto. Para garantizar que ingiera los nutrientes que necesita, aproveche los alimentos fortificados. ¿Qué sabores prefiere su niña? ¿Qué alimentos tienen esos sabores? Lo prioritario en su caso es restablecer en la niña la confianza en sí misma, demostrándole que ella tiene el control de lo que come, pero ofreciéndole opciones saludables ricas en fibra y nutrientes. Intente con jugos de frutas naturales con agua. En el mercado también hay jugos de vegetales. Plátanos cocidos y bananos son por lo general del agrado de los niños y de las niñas por su sabor suave. ¿Consume algún lácteo? Busque yogures y quesos que tengan un sabor suave. Una tostada con pan integral, puré de frijol (en Guatemala les llamamos frijoles volteados) y queso crema (o bien, queso o crema), por sencillo que parezca es un alimento completo que incluye calcio, proteína, hierro, fibra y carbohidratos. Recomendamos visitar la sección sobre nutrición en nuestro Portal. Tres comidas principales y dos meriendas que incluyan alimentos nutritivos que le agraden, aunque sea en mínimas cantidades le ayudarán a formarse una rutina saludable de alimentación. Elimine todas las golosinas que puedan estar interfiriendo con su apetito. Observe con detenimiento sus estados de ánimo para descartar posibles trastornos emocionales. Si su hija se muestra energética y feliz durante el día, que no le preocupe la poca ingesta de comida, mientras lo poco que coma sea nutritivo, concéntrese en formar en ella el hábito de buscar opciones saludables y de disfrutar de la comida. Si la situación persiste, recomendamos que consulte con un psicólogo para asesorarse mejor. 86. Mi niña de seis años es muy pero muy hiperactiva, siempre hay que regañarla para que se comporte. ¿Qué hago? Muchas gracias. Gracias por su pregunta. ¿Ha sido su hija diagnosticada con hiperactividad? Si es así, le sugerimos consultar con el especialista que está atendiendo a la niña. Etiquetar a un niño o a una niña de ser hiperactivo(a) es un error cuando se trata de su energía natural para descubrir el mundo que espera ser orientada. En este espacio hemos dado respuesta múltiples preguntas sobre disciplina y actividad de los niños y las niñas en la primera infancia. Lo primero es reconocer la necesidad de los niños y de las niñas en los primeros años de vida de mantenerse en constante actividad. Para ellos todo es nuevo y el tiempo pareciera no alcanzarles para conocer y probarlo todo. Para evitar que los niños y las niñas se involucren en actividades peligrosas, lo mejor es ayudarles a participar en actividades seguras que satisfagan su curiosidad innata y su interés por hacer cosas interesantes y retadoras. ¿A qué se refiere con “comportarse”? Limite sus expectativas de comportamiento a dos o tres reglas sencillas que su hija pueda entender con claridad y recordar fácilmente. Demasiadas prohibiciones la confunden, la frustran porque no es capaz de recordarlas y limitan su deseo por conocer y aprender. Dedique algunas horas del día para jugar con ella. El juego con los niños y las niñas fortalece las relaciones entre padres e hijos y favorece el que después los niños y las niñas respeten su autoridad y se sientan motivados aprender. Además, al jugar con una actitud abierta, permitiendo que sea el niño o la niña quien dirige el juego, los padres y las madres entenderán cómo piensa su hijo o su hija, cómo procesa la información y cómo toma las decisiones. Conocer a los hijos es fundamental para saber como orientar su comportamiento y motivarlos a comportarse según sus expectativas. Recuerde: aunque los niños y las niñas necesitan límites lógicos para su conducta, también necesitan hacer ejercicio físico al aire libre si es posible, y si no, dentro de la casa –su energía no espera–, probar distintas maneras de jugar y utilizar sus juguetes –incluye desarmarlos para ver qué tienen adentro–, y conversar y practicar sus habilidades comunicativas –aún cuando parezca que nunca se callan. Tolerancia, paciencia, respeto a su individualidad de niña y las necesidades de su edad, confianza entre ustedes y práctica constante de hábitos saludables son las herramientas más valiosas para orientar el comportamiento de los niños y las niñas en sus primeros seis años de vida. |
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| Nota: En esta sección se ofrecen consejos prácticos para cada pregunta con base en la teoría existente y los criterios propios de la Asociación Guatemalteca De Padres a Hijos. Para abordar a profundidad cada tema y tratar cada situación específica, se recomienda la consulta directa con un psicólogo u otro especialista. |
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| Preguntas que los padres nos hacemos con más frecuencia |