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bosques, ríos, lagos, etc. Las opciones son ilimitadas y pueden
imaginar que bajan del tren para conocer el lugar y vuelven a
subir para continuar su viaje. Imaginen incluso que hay un
problema con el tren o el autobús y que fue necesario detenerlo
para repararlo. Nuevamente, las opciones son ilimitadas: los
niños deciden lo que harán y quiénes irán en el transporte (sus
muñecos de peluche son los pasajeros ideales).
Con una sábana, dos sillas también pueden convertirse en el
perfecto teatrino para una amena función de títeres.
Acompáñenlos siendo expectadores o ayudantes y anímense a
construir sus propias historias. Pueden usar los títeres que
venden en el mercado, o bien, construirlos ustedes mismos ya
sea simplemente recortando una figura y pegándole una paleta o
palito por detrás o utilizando técnicas más elaboradas como
guantes para hacer títeres de dedo o calcetines para hacer
títeres para introducir la mano. ¡No hay motivo para aburrirse!
No hace falta tener una gran cantidad de juguetes en casa para
que los niños y las niñas no se aburran, con los muebles y
algunos otros objetos se pueden crear las más fantásticas
aventuras y lo que es más importante, se estimula la creatividad y
el pensamiento divergente, aquel que permite encontrar más de
una solución posible a los problemas y nos ayuda a ver las cosas
desde más de un punto de vista diferente.
Si se tiene jardín, se puede aprovechar ese espacio para correr,
saltar, dar volteretas y hasta armar olimpiadas completas con
carreras de obstáculos, salto largo, salto alto, etc.
La última recomendación es limitar el número de horas que los
niños ven televisión. Expertos recomiendan que los niños y las
niñas menores de dos años no vean televisión y que los niños y
las niñas entre 2 y 6 años miren un máximo de una hora diaria.
Ver televisión es una actividad en extremo pasiva que en función
de los programas que vean estimula poco o nada la Imaginación
y la creatividad. Aquellos niños y
niñas que se aburren posiblemente
sólo han aprendido a distraerse con la televisión.
¿Por qué se aburren los niños? por Mónica Sulecio de Álvarez Licenciada en Educación
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“¡Estoy aburrido/a!”, dos palabras que nos inquietan. ¿Cuál es
nuestra respuesta? ¿Cómo ayudamos a que no se aburran?
¿Qué estamos haciendo que hace que se aburran?
En varios artículos anteriores he resaltado que a jugar se
aprende. Cuando un niño o una niña de edad preescolar está
aburrido/a y no sabe qué hacer, mi primera conclusión es que
seguramente no ha aprendido jugar.
A esa edad, los niños y las niñas tienen tanta creatividad e
imaginación que es difícil que se aburran. Entonces, revisemos
qué está ocasionando que nuestros hijos se aburran.
¿Tienen la oportunidad de jugar de lo que quieran? Muchos “no
te subas ahí” , “deja esas piedras”, “no juegues con los cojines”,
etc. limitan las opciones de juego de los niños y de las niñas. Es
lógicco que se sientan aburridos si no les dejan hacer casi nada.
Hay elementos que posiblemente no sean juguetes pero que con
la imaginación infantil pueden cumplir muy bien esa función. Los
cojines son geniales para construir “casitas” o “escondrijos”. Ahí
dentro pueden convertirse en los habitantes de la cueva, el
castillo, la casita o lo que hayan decidido construir; pueden ser
lobos y osos, reyes y princesas, mamá y papá, etc. Por supuesto,
la decoración de la sala no es lo que más importa en ese
momento. Vale la pena retirar adornos frágiles o que puedan
lastimar a los niños y mantener algunas reglas básicas como por
ejemplo no llevar bebidas dentro de la cueva ni alimentos
“pegajosos”. Otra regla podría ser jugar con los cojines
exclusivamente en la sala para evitar que se ensucien y dejar
todo en su lugar al terminar de jugar. Jugarán toda la tarde y no
se sentirán aburridos. Incluso nosotros podemos participar de su
juego ayudándoles a construir el escenario, aportando ideas y
objetos como sábanas, por ejemplo.
Las sillas también son muy prácticas para jugar de medios de
transporte; de casita, cueva o castillo; o de títeres. Si se ponen
todas en fila se construye un fabuloso tren o autobús. Todos
están invitados a subir y pasear con la imaginación: pasen por
playas,
