Cuando nacemos, traemos grabada la idea de que somos uno con el Planeta, pero cuando crecemos se nos va olvidando... El movimiento de la Hora del Planeta es un recordatorio de que todo lo que hacemos influye en la calidad de vida que damos a nuestro Planeta Tierra.
A los papás y a las mamás nos corresponde mantener en nuestros hijos e hijas presente la noción de que somos parte de la Tierra y que nuestro amor hacia ella permitirá que la cuidemos.
Prepárense para el gran día decidiendo cómo van a iluminarse. Consideren lo mínimo: un par de candelas o una linterna. En Guatemala el clima permite que acampemos. ¡Pasen entonces una gran noche bajo las estrellas!
Comenten con sus hijos qué va a ocurrir el sábado y por qué lo estamos haciendo. En palabras sencillas, compartan la idea de que mucha basura, el exceso de iluminación, la escasez de árboles y los gases de los vehículos y las fábricas están haciendo que haya más calor. Por eso, el sábado 27 de marzo vamos a darle un descansito y vamos a proponernos, a partir de ese día, tomar acciones para ayudar a que no haya tanto calor. Enseñen con su ejemplo a amar al Planeta y propónganse cuidarla usando menos luces y menos combustible, así como produciendo menos basura. Sabían que si la Tierra se sigue calentando, muchas especies de animales y plantas corren peligro, incluso nuestro hermoso pinabete guatemalteco que necesita crecer en lugares con temperaturas entre 9 y 10º C. Para saber más, pueden visitar el sitio web de la Fundación Defensores de la Naturaleza.
El gran día, animen a sus hijos a estar pendientes del reloj. Será emocionante contar hasta que sean las 20:30 horas y apaguen las luces. Entonces podrán aprovechar a jugar y pasar unos minutos en una actividad especial antes de ir a dormir.
Antes de dormir, incluyan en sus oraciones a la Tierra y promentan amarla más.
Somos responsables de la vida silvestre, de las plantas y del aire....