Hemos destinado esta sección para tratar de resolver las dudas que con frecuencia tienen padres y madres
de familia respecto a sus hijos. Incluiremos las preguntas que nos envíen desde el formulario que aparece
en la página principal.
Utilice la opción de búsqueda para encontrar fácilmente temas
específicos abordados en las distintas secciones del sitio:
73. Hola. Gracias por formar un espacio tan maravilloso como éste porque con ello pueden
ayudar a muchos padres a formar grandes seres humanos. Quisiera saber cómo puedo quitar el
hábito de ver televisión a una niña de 4 años. He tratado varios métodos pero hace berrinches y
me dice que ama sus caricaturas. Gracias.
Agradecemos su mensaje y su pregunta. Con base en estudios neurocientíficos, se recomienda que niños
y niñas menores de dos años no vean televisión en absoluto. De igual manera, a partir de estos mismos
estudios, se recomienda que se limite el tiempo que niños y niñas en edad preescolar ven televisión, pues
se ha identificado el riesgo de padecer déficit de atención en la adolescencia derivado del exceso de
televisión en la primera infancia.
Dicho esto, también vale la pena indicar que bien utilizados, algunos programas de televisión pueden servir
como recursos para desarrollar destrezas cognitivas en los niños y las niñas. Un primer principio que debe
tenerse en cuenta es que el niño o la niña no vea solo/a la televisión, sino que lo haga en compañía de un
adulto para que a partir del programa que se esté viendo, pueda promoverse interacción entre ellos y la
actividad de ver televisión se interiorice, entonces, como una experiencia activa y no meramente pasiva.
Cuando de televisión se trata, vale la pena ser lo más críticos posible con los programas que se permite ver
a los niños. Principalmente, deben evitarse programas que aunque son infantiles y presentan dibujos
animados, proyectan violencia y formas equivocadas de resolver problemas. No obstante, ocasionalmente,
la visualización conjunta (padres con hijos) de este tipo de programas puede aprovecharse para hacerle ver
al niño o a la niña los errores que cometen los personajes animados y se le puede pedir que proponga
ideas de cómo se pudo haber resuelto determinado problema que estén viviendo los personajes. En
exceso, la televisión es un recurso que limita el potencial infantil; pero, como recurso educativo y en
interacción con sus padres, puede ser útil para formar criterio aún desde las más tiernas edades.
Finalmente, y para dar respuesta a su pregunta concreta, la sugerencia para quitar cualquier hábito es
invertir esa misma energía en otra actividad mucho más productiva. Con frecuencia, los niños y las niñas
recurren a la televisión porque no tienen “nada mejor qué hacer”. Por tanto, la mejor estrategia para que su
niña “olvide” la televisión es involucrarla en actividades de juego mucho más interesantes y desafiantes.
Verá cómo, al estar su atención concentrada en actividades atractivas, se “olvidará” de la televisión y en la
medida que la participación en estas actividades sea rutinaria, el hábito de ver televisión desaparecerá.
No se trata de prohibir a los niños y a las niñas que vean televisión, sino de permitirles decidir el programa
que van a ver, convenir en el momento cuando se apagará el televisor y aprovechar los programas como
herramientas educativas. Es importante compartir con ellos la idea de que ver demasiado tiempo la
televisión puede ser dañino para su cerebro, de manera que a medida que crezcan y maduren puedan ir
autorregulándose y poniéndose límites a sí mismos.
Cada experiencia que padres y madres viven con sus hijos es una oportunidad para ayudar a los
niños y a las niñas a formar criterios que les permitan crecer como seres humanos responsables e
independientes.
74. ¿Cómo formar a mi hija feliz y plena?
Gracias por la pregunta. La formación de seres humanos plenos y felices a través de la interacción con sus
padres en la etapa inicial de sus vidas es justamente el objetivo de la Asociación Guatemalteca De Padres a
Hijos y su Escuela Virtual para Padres y Madres. En la Asociación entendemos como felicidad y vida plena,
una vida con completo control de los propios sentimientos y las propias decisiones y acciones. Se trata de
una vida con confianza y fe en las propias capacidades y en el amor de un ser supremo maravilloso que
permite y facilita el desarrollo de nuestro ilimitado potencial. Vivir felices y en plenitud parte de una
autoestima fortalecida y una actitud de vida valiente ante la adversidad, que motive al ser humano a buscar
permanentemente el propio crecimiento personal y contribuir al crecimiento personal de los demás.
Entonces, ¿cómo formar hijos felices y plenos? Lo primero es siendo ejemplo de una vida feliz y plena;
agradecido/a por los valores que se poseen y apoyado/a en las propias fortalezas para mantenerse en la
búsqueda del perfeccionamiento personal. Nuestros hijos deben vernos como personas felices y plenas. La
sonrisa, es un gesto que se “aprende” apenas en el primer mes de vida. Cuando los padres sonríen a sus
hijos, en los primeros días de nacido, los bebés van poco a poco imitando este comportamiento hasta lograr
sonreír de vuelta de manera voluntaria. De igual manera, nuestros hijos aprenden a adoptar actitudes
positivas frente a la vida imitando las nuestras.
Como padres y madres de familia, el reto no es hacer felices a nuestros hijos sino ayudarles a desarrollar
estrategias que les permitan reconocer y aprovechar las oportunidades, lidiar efectivamente con las
situaciones adversas y disfrutar al máximo cada instante de sus vidas.

Nota: En esta sección se ofrecen consejos prácticos para cada pregunta con base en la teoría existente y los criterios propios de la Asociación Guatemalteca De Padres a Hijos. Para abordar a profundidad cada tema y tratar cada situación específica, se recomienda la consulta directa con un psicólogo u otro especialista.
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Preguntas que los padres nos hacemos con más frecuencia
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