![]() |
|||||
![]() |
![]() |
||||
Hay un tiempo para anticipar la llegada del bebé. Hay un tiempo para soñar con lo que será cuando crezca. Hay un tiempo para tenerlo en brazos y contarle historias hermosas. Hay un tiempo para cantar y jugar con él. Hay un tiempo para contestar sus preguntas, todas ellas pues pronto no querrá preguntar más. Hay un tiempo para mostrarle la satisfacción del deber cumplido, de hacer lo correcto, aunque nadie lo note. Hay un tiempo de enseñarle a ser independiente y responsable. Hay un tiempo de motivar sus esfuerzos, de disciplinarlo con amor, de apoyarlo en sus decisiones, de dejarlo ser quien es. De manera que... Cuando tu hijo te busque con su mirada, ¡míralo! Si te tiende sus brazos, ¡abrázalo! Cuando te quiera hablar, ¡escúchalo! Si se siente desamparado, ¡ampáralo! Cuando se sienta solo, ¡acompáñalo! Si te pide que lo dejes, ¡déjalo! Cuando se sienta triste, ¡consuélalo! Si se esconde de tí, ¡búscalo! Cuando se sienta fracasado, ¡aliéntalo! Si pierde la esperanza, ¡aconséjalo! Cuando decida algo, ¡apóyalo! Si te pide perdón, ¡perdónalo! Y por encima de todo, ¡ámalo! |
|||||