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para ir formándonos imágenes más concretas del
comportamiento. Cuando recibamos “quejas”, intentemos obtener
ejemplos de situaciones concretas que respalden los juicios que
se emitan sobre nuestros hijos y no aceptemos apreciaciones
subjetivas. Esto con la intención primordial de diseñar planes de
acción específicos de corrección o refuerzo.
4. Preguntar con inteligencia. Si hemos venido observando con
detenimiento el desempeño de nuestros hijos, seguramente antes
de la entrevista podremos elaborar una serie de preguntas sobre
lo que nos interesa conocer más acerca de su comportamiento.
Escribirlas es útil para no olvidarlas en el momento de la reunión
así como para garantizar que todos y cada uno de nuestros
temores y preocupaciones queden resueltos por el bien de
nuestros hijos. Asimismo, preguntar con inteligencia significa
indagar sobre conductas específicas con el fin de obtener la
mayor cantidad de información concreta y precisa posible. La
plena conciencia de nuestra función como educadores en ese
momento y nuestra eficacia para transmitir y recibir información
permitirán entrevistas productivas que redunden en un mejor
desarrollo de nuestros hijos.
5. Definir planes de acción. Cuando recibamos del docente
alguna crítica específica sobre el comportamiento de nuestros
hijos, pidamos consejo sobre la mejor manera de resolver el
problema. Negociemos un plan de acción que integre un esfuerzo
por parte del niño, otro por parte nuestra y otro por parte del
docente. Intentemos llegar a compromisos de acuerdo mutuo
que ayuden a nuestros hijos a superar sus problemas. De ser
posible, elaboremos un “contrato”, el cual firmaremos junto con el
maestro y nuestros hijos para comprometernos a tomar medidas
específicas que redunden en un mejor desempeño escolar. Este
contrato deberá incluir las acciones específicas que llevarán a
cabo cada uno de los involucrados, el plazo y el resultado
esperado. Este contrato no necesariamente debemos elaborarlo
ni firmarlo en el momento de la entrevista, sino que podemos
concertar una cita posterior para el efecto. Recordemos que
después de 20 días consecutivos de repetir una acción, ésta se
vuelve un hábito. Esforcémonos entonces por formar buenos
hábitos de aprendizaje en nuestros hijos.
Las entrevistas con la maestra son una excelente oportunidad
para conocer mejor a nuestros hijos. Teniendo en cuenta el
temor natural del docente a que nos “entrometamos” en sus
funciones, opinemos y preguntemos lo más posible, para llegar a
las mejores soluciones.
Entrevista con la maestra por Mónica Sulecio de Álvarez Licenciada en Educación
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Una relación estrecha con el colegio de nuestros hijos implica una
buena comunicación con los maestros y coordinadores,
principalmente. El sistema de comunicación por excelencia del
que se valen los colegios para dar a los padres de familia
retroalimentación sobre el desarrollo de sus hijos es el sistema de
entrevistas con los maestros, cuya frecuencia varía de una
institución educativa a otra, pero que por lo general se llevan a
cabo al final de período para la entrega de calificaciones.
Ciertamente, ésta es una herramienta valiosa que como padres
debemos aprovechar. De nosotros depende que no seamos
simplemente receptores de la información, sino que logremos una
auténtica interacción con los maestros para conocer, a través de
sus comentarios, la forma como se desempeñan y crecen
nuestros hijos cuando no están con nosotros. En este sentido y
para que la entrevista sea realmente efectiva, aquí hay algunos
aspectos para considerar:
1. Escuchar abiertamente. Al asistir a la entrevista con los
docentes concentrémonos durante el tiempo que estemos ahí en
lo que el docente tiene que decir y en nada más. Es un momento
crucial para recibir retroalimentación sobre el desempeño de
nuestros hijos y toda nuestra atención debe estar concentrada en
ese acontecimiento. Tratemos también de liberarnos de prejuicios
y escuchar el mensaje integral del docente y no únicamente lo
que “nos conviene” o “queremos escuchar”. Tampoco se vale
interpretar subjetivamente lo que nos dice, sino que
sencillamente, entender cada idea que nos comunica, sin
agregarle, ni quitarle. Será muy útil tomar apuntes de lo
discutido con el maestro para cerciorarnos de no pasar nada por
alto, incluso los pequeños detalles que pueden ser cruciales para
ayudar a nuestros hijos.
2. Expresarnos con claridad. Es importante que conozcamos
lo más posible a los maestros para saber cómo transmitir nuestro
mensaje. Conocer al maestro permite ponernos en sus zapatos
para entender la problemática desde su punto de vista y lograr
respuestas activas, útiles y prácticas. Siempre es válido expresar
directamente nuestros sentimientos, percepciones y temores.
Esto permite al docente conocernos mejor y ofrecer soluciones
más apropiadas.
3. Aceptar únicamente argumentos comprobables. Al conversar
con el maestro y pedirle su apreciación sobre el rendimiento de
nuestros hijos, intentemos obtener la mayor cantidad de detalles
posible sobre cada situación específica
