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Nuestros hijos y la era de la información
por Mónica Sulecio de Álvarez
Licenciada en Educación
Guatemala
Año 2
No. 7
Gracias a las comunicaciones electrónicas, en la
actualidad podemos disponer de una amplia variedad
de información en nuestro propio escritorio y en el
momento que la necesitemos. Por esta facilidad de
acceso y volumen de datos disponible, esta era ha
sido llamada con mucha razón, la “era de la
información”.

¿Cómo se relaciona esto con la  manera de educar  a
nuestros hijos? Se relaciona en que tendremos que
modelar métodos efectivos de búsqueda y análisis de
la información para que aprendan a utilizarla para
resolver problemas con igual efectividad. Nuestros
esfuerzos en esta área serán fundamentales para
ayudarles a aprender a aprender.

Necesitamos familiarizar a nuestros hijos desde muy
pequeños con las fuentes de información.  A temprana
edad pueden aprender que los libros nos aportan
información.  Un ejercicio sencillo es compartirles
nuestros problemas e involucrarlos en la forma de
resolverlos. Se trata, por supuesto, de problemas
sencillos, como por ejemplo, querer hornear un pastel
para alguien y buscar una receta sabrosa en el libro
de cocina.  El libro de cocina nos dará información
sobre lo que necesitamos y lo que tenemos qué hacer
para prepararlo.

Sus preguntas son un excelente punto de partida para
enseñarles a ubicar la información.  “Papá: ¿por qué
se forma el arcoiris?” Aún cuando sepan la respuesta,
aprovechen la oportunidad para buscar un libro de
ciencia para niños y encontrar una explicación más
exacta.  Lean juntos la información y ¡hagan su propio
arcoiris en casa! Utilicen diccionarios para traducir
palabras o para averiguar su significado. Hasta los
cuentos pueden servir de recurso cuando quieran
dibujar algo y no sepan por dónde empezar, por
ejemplo; los cuentos son una inagotable fuente de
ilustraciones para copiar.

Los programas de documentales en la televisión,
también son fuente de información.  Si utilizan la
publicación de la programación, el ejercicio será
doble, pues una tarde de fin de semana pueden decir.
“¿Te gustaría aprender sobre los perros? Aquí dice
que van a dar un programa sobre perros a las
cuatro. ¿Lo vemos?”. Durante el programa hagan
observaciones como “¡Oye, eso no lo sabía!”
“¿Escuchaste? ¡Ese perro puede correr tan rápido
como una motocicleta!” Esto le demostrará que con los
programas podemos aprender cosas interesantes.

La televisión también es útil para que vayan
aprendiendo a ser precavidos con la información que
escuchan o que leen.  No todo es verdadero y a veces
está exagerada como en el caso de los anuncios
comerciales.  Cuando vean en la televisión un producto
que anuncian como una maravilla, háganlos pensar:
“¿Será cierto? ¿Será seguro? Habría que probarlo…”

Al leer el periódico o una revista, aprovechen a
comentar alguna noticia breve y sencilla con ellos.  No
todas son noticias malas; comenten sobre algún
hallazgo, un invento, algún premio, un lugar turístico, un
personaje nacional, información sobre eventos
naturales o culturales, etc. Si pueden hacerlo,
suscríbanse a revistas interesantes (las hay especiales
para niños y niñas también) y hagan de la llegada de la
revista todo un evento para leer y aprender sobre cosas
nuevas. La idea es que identifiquen a los periódicos y a
las revistas como una fuente informativa variada y
amena.

Por supuesto, en la era tecnológica en la que crecerán
las nuevas generaciones, Internet es una muy útil
fuente de información que podemos acercar a los niños
cuando quieran averiguar algo como hacer un avión de
papel o sobre los hormigueros, también sobre los
planetas, o bien, cuando quieran colorear un personaje
específico.

Saber encontrar la información y manejarla de manera
efectiva permite resolver tanto problemas de la vida
cotidiana como emprender proyectos de gran
envergadura. Al modelar la búsqueda y la interpretación
de datos en los los primeros años de nuestros
hijos, estaremos dándoles la mejor herramienta para
conducirse en la nueva era de la información