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Al leer antes de dormir, la intención es que los niños y las niñas
logren vivir cada noche las aventuras de los personajes de los
cuentos, se identifiquen con ellos, e incluso que  interactúen con
ellos.  La lectura debe ser tan vívida que con su imaginación tan
fértil, los niños y las niñas puedan sentirse parte del cuento y
conversar con los personajes.

La lectura de cuentos cada noche puede aprovecharse como un
ejercicio de observación (tan importante para aprender a leer y a
escribir) utilizando las imágenes del libro.  Hay libros con
abundantes y ricas ilustraciones que bien pueden servir para
atraer la atención de los niños y de las niñas al detalle.  Los
dibujos que acompañan los cuentos sirven para ayudar al niño a
aprender a deducir y obtener información implícita; por ejemplo: si
los protagonistas están sentados a la mesa comiendo, deducir
que están en el comedor, así como observar la iluminación para
indicar si es de día o de noche y si están desayunando,
almorzando o cenando. Las ilustraciones sirven también para
activar la imaginación, si en el dibujo hay recipientes, pueden
imaginarse qué hay dentro e incluso, desarrollar un cuento
paralelo a partir del contenido imaginado, o bien, a partir de lo
que estén haciendo en una escena específica, o del punto de
vista de otro de los personajes que no es el descrito por el autor.

El momento del cuento es la mejor oportunidad del día para
potenciar múltiples aprendizajes; para explotar al máximo la
imaginación y la creatividad, para poner en práctica destrezas
mentales como la observación, la comparación y el contraste, la
clasificación, la deducción, la predicción, etc.. Si se dedica
tiempo, esta experiencia estimula la activación de una gran
cantidad de conexiones neuronales a partir de las cuales los
niños y las pueden continuar construyendo el conocimiento del
mundo que les rodea. Asimismo, por la afectividad que involucra,
se trata verdaderamente de un momento en el que lo aprendido
se asimila mejor.

En este sentido, es crucial entender la magnitud de la hora del
cuento de manera que no se utilice simplemente como
un ritual para condicionar a los niños y a las niñas al
sueño, sino de hacer de esos últimos momentos de
vigilia una experiencia enriquecedora para que siempre
estén deseosos de repetirla al día siguiente.
¿Para qué leer cuentos antes de dormir?
por Mónica Sulecio de Álvarez
Licenciada en Educación
Guatemala
Año 2
No. 22
Es una práctica común, y por supuesto, muy recomendada, leer
algún libro de cuentos a los hijos antes de dormir.  Sin embargo,
vale la pena revisar el objetivo que se tiene con esta actividad y
la mejor manera de llevarla a cabo.

Lo primero es resaltar la diferencia entre “leerles un cuento para
que se duerman” o “leerles un cuento antes de que se
duerman”.  En el primer enunciado, al libro se le atribuyen
cualidades de “somnífero” mientras que en el segundo, el libro es
el pretexto para compartir un momento especial, explorar mundos
distintos e interactuar con personajes fantásticos  antes de
entregarse al sueño.

Se escucha que los adultos “leen para conciliar el sueño”, pero a
menos que se haga con la expresa intención de que la lectura
adormezca, generalmente se prefieren la hora antes de dormir
porque es en ese momento cuando se tiene mayor tranquilidad,
el ambiente está en calma, hay menos ruido en la ciudad, e
incluso, cuando se tiene la oportunidad de vivir en una casa
rodeada de naturaleza, los sonidos de los insectos nocturnos
crean una atmósfera tranquila para conectar los pensamientos
propios con los del autor que se lee.  

En el caso de la lectura del cuento a los niños y a las niñas, la
situación debería ser bastante parecida.  El deseo de jugar de los
niños y de las niñas es inagotable; quieren jugar el día entero e
incluso cuando van a la cama quieren seguir saltando y
participando en juegos de mucha actividad. Sin embargo, antes
de dormir, los juegos de mucha actividad no son recomendables;
son preferibles los juegos más calmados que les ayuden a
sentirse relajados y que sirvan de transición al sueño.  

Desde esta perspectiva, la lectura de un cuento antes dormir
sirve a cabalidad con este propósito y además ofrece una
maravillosa oportunidad de un contacto afectivo más cercano.  
Con la pijama puesta todos pueden acomodarse para escuchar la
lectura.  Niños y niñas estarán encantados de sentarse en el
regazo de sus padres para que les lean y compartan con ellos las
aventuras de los personajes del cuento. En la calidad del abrazo
de la persona que más aman y contagiados del interés que esa
persona demuestra, el hábito de la lectura empieza a arraigarse
con fuerza, lo cual es, por supuesto, la meta máxima de la
actividad.