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alguien está cansado/a y le ofrezcamos ayuda; o bien, que
alguien está enojado/a o molesto/a y evitemos molestarle aún
más. Leer las expresiones ya sea a través del tono de voz o los
gestos del rostro es fundamental para la comunicación efectiva.
En la interacción de uno a uno con el libro de por medio, es
sencillo dirigir la atención del niño y de la niña hacia los
elementos que puedan hacernos comprender las emociones de
los personajes. De igual manera, si se le pide al niño o a la niña
que dramatice algunas de las escenas del cuento, se cuenta con
una excelente oportunidad para practicar las distintas
expresiones emocionales.
Funciones del lenguaje: A través de la comunicación oral es
posible indagar sobre alguna información, averiguar causas y
establecer relaciones, explicar, describir, predecir, etc. Al
interactuar con el niño y la niña a través de la lectura en voz alta,
pueden modelarse todas estas funciones del lenguaje. Papá y
mamá pueden preguntar sobre las distintas situaciones del
cuento, desde cómo se llama el personaje principal, hasta qué
pasaría si algo extra sucediera. Hay que recordar que lo
enriquecedor de la lectura en voz alta es que el niño o la niña
participe activamente en el proceso de tal forma que escuche el
modelo de interrogación, descripción, etc. y además lo ponga en
práctica.
Estructura: Para comunicarse es necesario tener un discurso
lógico y ordenado de tal manera que quien escucha pueda
entienda el mensaje y se pueda seguir el hilo de la conversación
sin problemas. En un cuento, por ejemplo, la narración sigue una
secuencia lógica y ordenada, lo cual permite que al escucharlo, el
niño y la niña vaya adoptando este patrón y lo reproduzca
cuando comparta sus ideas o sus propias narraciones.
Vocabulario: Finalmente, la lectura es una invaluable fuente de
vocabulario. Como se dijo al principio, para aprender a leer, el
niño y la niña tiene que poseer un buen cúmulo de palabras
cuyos sonidos y significados conozca muy bien para que pueda
reconocerlas fácilmente cuando lea. En la lectura en voz alta,
quien lee ayuda poco a poco al niño y a la niña a reconocer
vocabulario nuevo y a incorporarlo en su “repertorio”.
A partir del año, una de las mejores actividades para potenciar
la inteligencia lingüística es la hora de la lectura en voz.
Leer para hablar por Mónica Sulecio de Álvarez Licenciada en Educación
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Para aprender a leer es requisito indispensable saber hablar:
pronunciar correctamente todos los sonidos, organizar oraciones
simples y complejas, y disponer de un vocabulario lo más amplio
posible. Lo paradógico de esto es que antes de que los niños y
las niñas empiecen a aprender a leer (la etapa de prelectura) la
actividad con un gran potencial para desarrollar estas habilidades
lingüísticas es la lectura. Así es: la lectura en voz alta que hace
papá y mamá de sus libros de cuentos o informativos.
Al leerle al niño o la niña en voz alta, se potencian una
multiplicidad de habilidades lingüísticas orales que trazarán el
camino para que posteriormente, cuando llegue el momento,
pueda leer y escribir con claridad y sentido. Veamos algunas de
estas habilidades:
Prestar atención: para que la comunicación sea efectiva, primero
hay que empezar por prestar atención a lo que el interlocutor dice
y al momento en el que el habla se produce pues el entorno
aporta información valiosa para entender lo que se está diciendo.
Para leer también se necesita concentrarse en lo que se está
leyendo, de tal manera que al leer en voz alta y llamar la atención
del niño y de la niña, le ayudamos a concentrar sus sentidos en
la actividad.
Discriminación auditiva: Para decodificar un mensaje, es
necesario entender cada uno de los sonidos que lo componen:
desde los sonidos que forman cada sílaba y las sílabas que
forman las palabras, hasta la entonación que indica la función del
lenguaje. Al leer en voz alta, vale la pena prestar atención a la
vocalización clara y pronunciación correcta de las palabras, de
manera que el niño y la niña puedan distinguir fácilmente las
combinaciones de fonemas (sonidos del lenguaje). De igual
manera, al exagerar la entonación, se hace énfasis en lo que
está sucediendo, si el personaje está haciendo alguna pregunta y
narrando un suceso, incluso si está feliz, entusiasmado, o
aburrido y cansado.
Aprender a distinguir los distintos estados de ánimo: En la
interacción cotidiana tenemos multiplicidad de oportunidades
para reconocer los estados de ánimo de las personas, y decidir
nuestro proceder en función de estos estados de ánimo.
Posiblemente, notemos que
