
¿Quién es un líder? ¿Cómo es un líder? ¿Qué hace un líder?
¿Por qué los padres y las madres están llamados a ser líderes de
su familia?
Una persona puede reconocerse como líder cuando utilizando
sus capacidades y habilidades define una visión (un ideal, un
sueño o un anhelo positivo) a favor de una mejor calidad de vida
que desea alcanzar, y se compromete a dedicar tiempo y
esfuerzo para hacerla realidad, pero no en soledad, sino
compartiéndola con más personas que al reconocer la validez de
esa visión por ser beneficiosa para el desarrollo del ser, deciden
hacerla propia y encaminar también sus capacidades, habilidades
y esfuerzos para construirla.
Traducido a la familia, el padre y la madre que encabezan una
familia, elaboran una visión de lo que anhelan para su familia en
el largo plazo: felicidad plena, confianza plena entre los
integrantes, desarrollo pleno de los miembros, potenciación de
las capacidades de cada uno, etc. Al tener clara esta visión de lo
que aspiran, los líderes de familia dedican tiempo y esmero en la
construcción de ese ideal, que poco a poco todos dentro de la
familia adoptan como propio y en la medida de sus propias
capacidades, cada quien aporta para hacerlo realidad.
Otra cualidad del líder es ser capaz de inspirar a otros a que lo
sigan, así como también, ser capaz de seguir a otro cuando la
propuesta es válida. Así, mamá y papá comparten el liderazgo de
su familia; ninguno es más que el otro y se turnan, en un acuerdo
silencioso, la bandera del líder. Se comunican entre sí,
comparten sus sueños, establecen prioridades e identifican
metas comunes; entonces, juntos, desarrollan un plan que los
lleva a cumplir sus metas y alcanzar sus máximos ideales. Todos
los integrantes de la familia se convierten en ejecutores del plan,
y en la medida que los niños y las niñas son capaces de
expresarse, pueden participar activamente en la revisión de ese
plan y aportar las modificaciones que les parezcan mejores. Los
padres, al igual que lo hacen los líderes, permiten y estimulan la
participación de todos los miembros del equipo; están abiertos a
sus opiniones y al hacerlo, construyen con su ejemplo
capacidades de liderazgo en sus hijos.
Cuando se adopta este estilo de vida desde que se decide formar
una familia, los esfuerzos diarios no son aleatorios ni arbitrarios,
tienen un sentido y una finalidad específica. A partir del
nacimiento, los hijos y las hijas reconocen a papá y mamá como
sus líderes: las personas que los guiarán hacia una vida plena.
De esta cuenta, los identifican como modelos y los imitan lo mejor
que pueden hasta que alrededor de los dos o tres años,

© Derechos reservados, 2004-2006.
|
Califique este artículo:
La opinión de los lectores es muy importante para ofrecer contenidos de calidad, así como para personalizar los artículos y
satisfacer mejor sus necesidades de información. Por favor, califique este artículo según la siguiente escala e incluya sus
comentarios. Gracias.
(Escala: *** Excelente, ** Bueno, * Regular)

empiezan a tomar consciencia de la existencia de otras personas
que les rodean y que también podrían ser modelos para ser
imitados.
Si la labor de comunicación de la visión familiar de los padres ha
sido efectiva, a lo largo de estos dos o tres años, internamente el
niño y la niña pueden discriminar entre lo que conviene para su
familia y lo que no. No quiere decir esto que estén en la
capacidad de hacer un análisis profundo de la situación, porque
el desarrollo mental alcanzado a los dos o tres años, no lo
permite, pero si sus padres han ejercido su función de liderazgo y
de compartir su concepto de felicidad y plenitud, entonces,
después de dos años de convivencia los niños habrán
interiorizado esa misma noción de felicidad y plenitud y por tanto,
aunque no puedan expresarlo claramente, sí tendrán una
categoría en su esquema mental para clasificar aquello que
contribuye a ser felices y aquello que no.
¿Cómo han compartido papá y mamá su visión de familia a sus
hijos en estos primeros dos años si los niños ni siquiera saben
hablar? Pues, lo han hecho con sus actitudes frente a cada
situación que han vivido juntos. En la primera infancia, la
herramienta infalible que poseen los niños y las niñas para
conocer el mundo es la observación, y durante dos años
completos han observado cuidadosamente a sus padres e
identificado su actitud frente a la vida para imitarla y adoptarla
como propia.
A partir del momento cuando la comunicación verbal es más
fluida con el niño o la niña, papá y mamá pueden aclarar ideas
sobre lo que desean para todos y seguir inculcando los valores
en los que se sostiene su visión familiar: ayudarse entre sí,
respetarse mutuamente, alegrarse por los éxitos de los miembros,
reconocer errores, perdonarse, etc.
Para ser reconocido como líder, la persona debe inspirar a los
miembros de su equipo a desarrollar al máximo sus capacidades
y habilidades. De igual manera, los padres de familia como
líderes de su equipo inspiran a sus hijos a ser mejores cada día,
a desarrollar plenamente todo su potencial, a potenciar cada una
de las experiencias y a extraer de ellas aprendizajes positivos.
Con su ejemplo, padres y madres líderes forman en sus
hijos capacidades y cualidades de liderazgo que los
niños y las niñas podrán practicar en el seno de su
hogar y en el largo plazo, al frente de grupos escolares,
equipos de trabajo, empresas y por supuesto, dentro
de sus propias familias.
Padres como líderes por Mónica Sulecio de Álvarez Licenciada en Educación
|