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puede ser fuente de aprendizaje sobre el cuidado del cuerpo
humano. Niños y niñas pueden aprender desde las primeras
edades a encontrar lecciones en las experiencias de los otros.
Las explicaciones que se den a los y a las niñas necesitan ser
sencillas, utilizando palabras conocidas, aunque también puede
incorporarse vocabulario nuevo, aclarando por supuesto lo que
significa, como la palabra “cáncer” por ejemplo. Basta con
limitarse a responder las preguntas del niño o de la niña; esas
preguntas son la pauta que tiene el adulto de hasta dónde puede
el niño o la niña entender lo que le explican. Es importante
responder todas sus preguntas intentando disipar todas las
dudas que surjan.
Es importante también hablar a los niños y a las niñas con la
verdad. No vale la pena ocultarla para evitar causarles dolor. La
verdad no es dolorosa, el dolor surge de la actitud que se tenga
para entenderla, y en el caso de los niños y de las niñas menores
de seis años, de la actitud de quien la comunica. En todo
momento, los adultos cercanos deben ser ejemplo de serenidad y
tranquilidad, lo cual no significa ocultar la tristeza. La tristeza es
un sentimiento natural de los seres vivos que poseen el don de
compartir afecto y de entender el sufrimiento de otros seres
vivos, como en el caso de los seres humanos. Explicar esto a los
niños y a las niñas los hará crecer en empatía y les demostrará
que es válido llorar y expresar los sentimientos.
Mantenerse en la verdad también implica permitir que el niño y la
niña sean parte del proceso de duelo, que puedan despedirse
del ser querido, ya sea con un dibujo o una flor y acompañar su
cuerpo hasta su última morada. La costumbre ha sido que a los
funerales no asistan niños, pero aparte de que es importante que
desde las primeras edades aprendan a comportarse en todos los
lugares, es también fundamental que el niño y la niña viva el
proceso para que le quede claro y evitar, que su imaginación
pueda de alguna manera deformar la realidad e interferir en su
proceso de asimilación.
Naturalidad, sencillez y verdad son claves para ayudar a los niños
y a las niñas a conocer la muerte.
Cuando alguien cercano muere por Mónica Sulecio de Álvarez Licenciada en Educación
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Las actitudes, los conocimientos y los valores que los niños y las
niñas adquieren en la primera infancia como base de su
educación formal se adquieren de manera natural a través de la
interacción con sus padres y cuidadores.
Niños y niñas menores de seis años están siempre alertas al
comportamiento de los adultos más cercanos para aprender de
ellos a manejar las distintas situaciones de la vida. En el caso de
la muerte de alguien cercano, interpretarán el evento a través de
sus padres y de la manera como ellos se comporten y lo
expliquen.
En el aprendizaje de la primera infancia los tres principios básicos
para ayudar a los niños y a las niñas a comprender los eventos
de la vida cotidiana son la naturalidad, la sencillez y la verdad.
La muerte es un proceso natural en todos los seres vivos. Poco a
poco, los organismos envejecen y mueren, a la vez que nacen
otros para renovar constantemente la población. De tal manera
que cuando en la familia muere alguien de edad avanzada, una
explicación natural para los niños y las niñas puede ser que el
cuerpo de tal persona que era ancianita ya estaba muy cansado
y por eso murió. Sin embargo, algo importante en la explicación
es siempre dar esperanza al niño o la niña con un final feliz, por
lo que según la fe religiosa que se profese puede darse una
explicación sobre adónde fue su espíritu y cómo por el amor que
se le tiene a esa persona, su recuerdo será lo que a partir de ese
momento los mantendrá unidos.
La misma explicación es aplicable cuando una persona no
anciana muere debido a una enfermedad. Para los niños y las
niñas será muy útil entender en qué consistía la enfermedad, qué
órganos del cuerpo estaban afectados y la causa del surgimiento
de la enfermedad. Es una ocasión para aprender un poco sobre
el cuerpo humano y las funciones de los órganos. Es una
oportunidad para enseñar la fragilidad del cuerpo humano y la
importancia de cuidarlo con una alimentación sana, ejercicio
frecuente y descanso suficiente. Algunas enfermedades pueden
prevenirse, de manera que la enfermedad de la persona cercana
