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llamar su atención para que observe cómo comen, cantan,
nadan, se bañan, juegan y demás. La capacidad de observación
es básica para el desarrollo de todas las demás destrezas
mentales, por lo que es estimulante llamar la atención del bebé
sobre los colores, los movimientos e incluso los sentimientos de
las mascotas.
Desde su carruaje, aún cuando todavía el bebé no puede
sentarse, sí puede observar a mamá y a papá limpiar la jaula,
servir comida y proveer de agua fresca a la mascota. Describir en
voz alta lo que están haciendo, le ayudará al bebé a desarrollar
destrezas mentales tales como la secuencia. Además, será un
excelente ejemplo de amor hacia los animales que
inmediatamente incorporarán a su propio esquema mental. Por
supuesto, a medida que el bebé crece, puede ayudar según sus
capacidades a alimentar a la mascota, cambiar el agua y hasta
limpiar.
Los caminitos de hormigas también son muy interesantes, sobre
todo para los bebés que están gateando o aprendiendo a
caminar. Es una buena oportunidad para demostrar respeto
hacia los seres más pequeños enseñando al bebé a observar la
fila sin tocarla. Puede aprovecharse para llamar la atención sobre
hacia dónde van y seguir el caminito; poner alguna miguita de
pan para que la tomen entre varias hormigas y observar cómo se
la llevan a su hormiguero, etc. Los bebés que gatean son
expertos en recoger del suelo objetos pequeñitos por lo que las
hormigas seguramente les maravillarán. Vale la pena mantener
siempre la supervisión, pues también a esa edad, la necesidad
de exploración con el sentido del gusto es aún muy fuerte y
siempre es mejor prevenir que se lleve objetos pequeños a la
boca.
Otro fenómeno natural digno de ser observado por el/la bebé es
la lluvia. Papá y mamá pueden aprovechar para cantar
canciones relacionadas con la lluvia, acercar al bebé a la ventana
para que “toque” las gotitas que resbalan, abrir la ventana por un
momento para dejar entrar la lluvia, incluso abrigarse y salir con
paraguas para sentir y oler la lluvia. Cuando llueve el cielo se ve
distinto. ¿Por qué? Explorando la lluvia y todo lo que ésta
produce disfrutarán de momentos enriquecedores cognitiva y
emocionalmente.
La maestra naturaleza es un recurso valiosísimo para
ayudar a los bebés a construir aprendizajes.
La Maestra Naturaleza por Mónica Sulecio de Álvarez Licenciada en Educación
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Desde que nace, el cerebro humano se encarga de descifrar la
información que percibe a través de sus sentidos. Se esfuerza
por entender y darle un orden a toda esa cantidad de estímulos
que le llegan del exterior. En la primera infancia, una de las
tareas más importantes es darle sentido a todo lo que lo rodea y
a las relaciones que se producen en ese entorno.
Si esos primeros esfuerzos por descubrir lo que le rodea
encuentran alicientes, el/la bebé continuará la búsqueda del
conocimiento cada día de su primera infancia. Algunos de estos
alicientes son la decoración de la habitación con accesorios
coloridos que atraigan la atención, móviles y accesorios seguros
que animen a esforzarse por mover brazos y piernas, pero
también ventanas abiertas que permitan percibir el aire fresco y
entrar en contacto con la naturaleza: el cielo, las nubes, el canto
de las aves y la vegetación.
El educador Federico Froëbel privilegiaba el juego libre y la
exploración y observación de la naturaleza como motivador del
aprendizaje. Tenía razón. La experiencia de interactuar
libremente con la naturaleza le da a los niños y a las niñas la
oportunidad de reflexionar sobre la explicación de por qué
suceden las cosas. Además le permite entender su papel de
protector de la naturaleza bajo la guía de padres y madres
responsables que le ayuden a descubrir sus maravillas.
Para interactuar con la naturaleza no hace falta tener grandes
jardines ni extensiones de terreno, por supuesto que es hermoso
que los niños y las niñas puedan crecer en un entorno rodeado
de fauna y flora silvestre, pero con la sencilla observación de los
fenómenos naturales que tienen lugar en el cielo o en una
maceta, basta para aprender a conocerla y respetarla.
Desde los primeros meses de nacido, colocar al bebé frente a
una ventana para que pueda observar el cielo, las nubes y el
paisaje es una práctica estimulante. Podemos hablarle sobre los
colores que se dibujan en el firmamento y la maravilla del astro
rey que comparte con nosotros su energía para dar vida.
Aunque no entienda nuestras palabras, nuestra entonación y
gestos le dará a entender que respetamos y admiramos los
paisajes naturales.
Si en casa hay animalitos dentro de jaulas o peceras, como
pueden ser canarios, pericas, hamsters, conejos, cuyos, tortugas,
peces, etc., al bebé también pueden acercársele a los animales y
