Califique este artículo:
La opinión de los lectores es muy importante para ofrecer contenidos de calidad, así como para personalizar los artículos y
satisfacer mejor sus necesidades de información.  Por favor, califique este artículo según la siguiente escala e incluya sus
comentarios.  Gracias.

       (Escala: *** Excelente, ** Bueno, * Regular)
Contenido:
Comentario:
© Derechos reservados, 2004-2006.
Para desarrollar la permanencia de los objetos, podemos jugar a
esconder las cosas debajo de una frazadita o una caja
procurando que vea dónde las hemos escondido para que
intente buscarlas. Podemos jugar a las escondidas para que vaya
gradualmente entendiendo la idea de que seguimos ahí aunque
no nos vea; hablémosle desde otra habitación; dejemos que
estudie nuestro rostro; ampliemos su círculo de convivencia
haciendo que personas nuevas pero importantes (abuelos, tíos,
padrinos) participen de su vida; no lo presionemos para que se
deje cargar por alguien más, sino que démosle oportunidad de
que estudie a las personas extrañas y que poco a poco adquiera
confianza.

A los 12 meses cuando el bebé empieza a caminar, la
permanencia del objeto aún está en desarrollo. Aunque su nueva
movilidad le permite una mayor independencia, aún teme
separarse mucho de sus padres, pues al no verlos aún no está
totalmente seguro de que sigan ahí. Será muy probable que al
entrar a otra habitación o dar vuelta en alguna esquina, ya sea
gateando o caminando, el bebé llame a sus padres para
asegurarse de que aún están ahí. Podrá hacerlo explícitamente, o
bien haciendo algún ruido o acercándose a algo que no le está
permitido para obligarlos a “aparecer”. Verlos de nuevo le
producirá una enorme alegría y tranquilidad.

Dejarlo solo por tiempos prolongados ya sea de día o de noche,
aún puede ser difícil, pero puede irse facilitando si nos
ausentamos por períodos cortos y cada vez vamos aumentando
el tiempo. También es fundamental que nosotros infundamos
confianza en el bebé y que sepa que siempre vamos a volver.
Aunque no pueda respondernos, hablémosle con tiempo para
anunciarle que vamos a salir pero que regresaremos pronto; que
va a cuidarse con abuelita y que ella lo/la va a cuidar muy bien. Al
volver, recordémosle que estamos de vuelta tal como lo
prometimos.

Al dominar el concepto de permanencia del objeto por completo,
las separaciones entre el bebé y sus padres serán más fáciles
pues será capaz de entender que aunque no los vea por un
tiempo, siguen existiendo; y aunque desee con todas sus fuerzas
estar con ellos, es capaz también de esperar a que regresen.

El o la bebé ha depositado su confianza en nosotros y está
en nuestras manos no defraudarla.
¿Estás ahí? No te vayas...
por Mónica Sulecio de Álvarez
Licenciada en Educación
Guatemala
Año 3
No. 4
A la edad de siete u ocho meses los bebés empiezan a
desarrollar cierto sentido de permanencia del objeto, lo cual es
un concepto de la teoría cognoscitiva de Piaget que significa
«darse cuenta de que un objeto o una persona existen aún
cuando esté fuera de su vista». Hasta este momento, el bebé ha
creído que cuando ya no ve algo o a alguien, este objeto o
persona simplemente ya no existe. Por ejemplo, antes de los siete
meses, si el/la bebé está jugando con un chinchín, al dejarlo caer
no lo busca y se olvida de él como si hubiera desaparecido de su
mundo.

De acuerdo con Papalia en su libro “Desarrollo Humano”, «el
concepto permanencia es la base para que los bebés adquieran
conciencia de que ellos existen además de otras personas y
objetos».

Según el Dr. Brazelton en su libro “Su Hijos: momentos claves de
su desarrollo…, «el desarrollo de la confianza en el medio
ambiente está íntimamente ligado al dominio del concepto de
permanencia de objetos y personas». Por ello, es importante que
como padres entendamos la magnitud de esta etapa de
aprendizaje por la cual atraviesa el bebé entre los 7 y los 12
meses para que podamos ayudarlo a superarla con la mayor
facilidad posible.

Al empezar a desarrollar el concepto de permanencia del objeto,
los bebés ya no olvidan lo que no ven. Por el contrario, saben
que existe pues ahora son capaces de guardar una imagen del
objeto o la persona en su memoria y buscarla físicamente. Saben
lo que quieren y se esfuerzan en hacer que aparezca, aunque
esto signifique hacer berrinche. Las separaciones de sus padres
se vuelven más difíciles en esta época de aprendizaje.

Será crucial evitar la idea de que nuestro/a hijo/a es “antisocial” o
que es muy “tímido”. Estas etiquetas sólo lo dañarían y pondrían
mucho más presión en nosotros para forzarlo a hacer cosas que
su desarrollo cognoscitivo aún no le permite. Jamás pensar que
tiene “mamitis” o que está “demasiado pegado” con su mamá o
su papá- Si bien esta etapa puede complicar a los padres
continuar con sus actividades diarias por la dificultad de dejarlo
con alguien más, significa un gran logro y avance en la
maduración del bebé pues está dando muestras de que ha
establecido lazos afectivos estrechos con sus padres y
depositado toda su confianza en ellos. Con ellos se siente seguro
y los ama. El bebé es consciente de estos sentimientos; y ahora
que sabe que aunque no los ve siguen existiendo, no querrá que
se vayan.