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será su salón de clase, los baños, el comedor y las puertas de
ingreso y egreso, harán que el centro sea mucho más familiar y
provoque menos temor a perderse o a no saber adónde ir.
Conocer a su futura maestra también es muy importante pues
cuando nosotros ya no estemos, ella no será una completa
extraña. Días antes al inicio de clase, puede solicitarse permiso
en el centro escolar para pasar unas horas conociendo y
familiarizando al/la niño/a con la institución y conversando unos
minutos con la maestra.
Por otro lado, parte de la rutina de familiarización puede ser
conversar con frecuencia tanto sobre lo que hará en el colegio
como lo que hará por la tarde cuando regrese. Pueden dibujar lo
que él o ella crea que será el primer día de clase, leer juntos
cuentos sobre el primer día de clases, facilitar momentos para
conversar sobre lo que piensa y siente, preparar sus materiales
(mochila, útiles, uniforme, etc.), planificar juntos lo que habrá de
llevar para la hora de la merienda, etc. La idea es que siendo él o
ella el/la protagonista de esta nueva experiencia, la acondicione
justo como desee que suceda. Toda esta etapa de preparación
debe realizarse con la mayor naturalidad posible, pues tampoco
se trata de provocar ansiedad en el niño o la niña, ni de generar
falsas expectativas.
No hace falta esperar hasta el primer día de clase para
entrenarse en la nueva rutina de levantarse temprano, vestirse,
desayunar, etc.; más bien vale la pena participar de la rutina con
al menos dos semanas de antelación para que cuando llegue el
día esperado, levantarse y estar listo/a temprano ya sea un
hábito bien formado. Igualmente, irse temprano a la cama debe
ser un buen hábito que se cultive desde temprana edad aún
cuando no se tenga la presión de asistir a clase. Expertos
recomiendan que si el niño o niña nunca ha abordado un autobús
solo/a, esta rutina se retrase hasta haberse incorporado
totalmente a la rutina de asistir al colegio. La idea es permitir que
el niño o la niña se acomode gradualmente a cada cambio que
está ocurriendo en su rutina diaria.
No vale la pena hacer del primer día de clases “un gran evento”,
sino más bien tratarlo con absoluta normalidad, como las miles de
veces que han planificado una salida al programa de educación
no formal o a cualquier otro sitio. Con frecuencia, el primer día de
clases es más difícil para los padres que para los niños, por lo
que habrá que evitar contagiar a los niños la propia ansiedad. ¡Si
ellos los ven en control, ellos también se sentirán en control para
afrontar con entusiasmo el nuevo reto que la vida les propone!
Primer día de clase por Mónica Sulecio de Álvarez Licenciada en Educación
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La edad para ir al colegio por primera vez debiera ser a los
cuatro o cinco años, cuando el niño y la niña ya han adquirido
suficientes destrezas que les permiten valerse por sí mismos en
entornos ajenos a su casa. En cualquier caso, la edad mínima
para empezar a asistir a un centro escolar debieran ser los tres
años, cuando el control de esfínteres se haya dominado
completamente y sus habilidades de comunicación hayan
alcanzado un nivel que le permita conversar y comunicar con
claridad sus deseos, sentimientos y necesidades.
La vida moderna ha hecho que tanto la madre como el padre
deban salir a trabajar fuera y por lo tanto necesiten apoyarse en
centros de cuidado infantil para que atiendan a sus hijos en su
ausencia. Esto es una manera práctica de resolver una
necesidad, pero lo ideal es que sea el padre o la madre quien
comparta con el niño o la niña durante los tres primeros años de
vida, ayudándole a desarrollarse plenamente en su motricidad,
nivel de pensamiento, manejo de emociones, reconocimiento de
la autoridad, respeto a los demás y seguimiento de instrucciones,
entre otras destrezas.
En la etapa de cero a tres años, padres y madres disponen
actualmente de oportunidades de educación no formal adonde
pueden asistir junto a sus hijos para compartir con otros niños y a
la vez, ir desarrollando poco a poco habilidades que necesitará
en entornos educativos formales. Al apoyarse en estos
programas de educación no formal, el primer día de clases en un
nuevo centro educativo es mucho más sencillo para todos, pues
la experiencia de compartir con otros niños en un entorno de
aprendizaje ya es familiar.
No obstante para que el inicio de la etapa escolar sea lo menos
conflictiva posible, lo mejor que pueden hacer padres y madres
de familia es entender lo que sus hijos sentirán en ese momento
y la ansiedad que puede provocarles abandonar un entorno
conocido para enfrentarse a un centro nuevo y diferente lleno de
personas desconocidas. Entender esto es fundamental para
hacer el mejor esfuerzo por facilitar, en la medida de lo posible,
que el nuevo centro escolar no sea tan nuevo y diferente y que
las personas con quienes entre en contacto no sean “tan
desconocidas”. Es recomendable que la etapa previa de
preparación para el inicio de clases se concentre en que
conozcan el lugar; de ser posible visitarlo varias veces con
nuestra compañía. La dimensión del lugar puede ser intimidante
por lo que un recorrido por los pasillos, el area de recreo, el que
