Hemos destinado esta sección para tratar de resolver las dudas que con frecuencia tienen padres y madres
de familia respecto a sus hijos. Incluiremos las preguntas que nos envíen desde el formulario que aparece
en la página principal.
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específicos abordados en las distintas secciones del sitio:
63. Soy mamá de un niño de año dos meses y la verdad que con mi esposo lo hemos tratado de
estimular mucho, sin embargo los dos trabajamos y llegamos por la noche a recogerlo donde lo
cuidan. Hasta la semana pasada, le quité el pecho y lo hice poniéndome mostaza en el pezón. A
mi criterio, creo que funcionó, pero desde ese día se despierta varias veces por la noche; llora y
se tira encima de mí. Mi papá me dijo que él había leído que el quitar el pecho al nene
psicológicamente lo siente como si lo estuviera despreciando.
Todos estos días he dormido muy mal y en un par de ocasiones lo dejé llorar hasta que él parara
solo. Pero yo lo único que quiero hacer es no crearle ni un trauma, sólo quiero que sea feliz.
Muchas gracias por tu consulta y por compartir tu experiencia. Felicitaciones, también, por prolongar la
lactancia materna hasta el año de vida.
El destete (quitar el pecho al niño o a la niña) es un proceso paulatino que puede tomar varias semanas
para que el niño o la niña se acostumbre poco a poco a la nueva rutina. La primera semana se sustituye la
toma de la mañana; la segunda semana, la de la tarde; y cuando el niño o la niña ya están acostumbrados
a beber de un vasito y lo hacen rutinariamente en cada tiempo de comida, se puede sustituir la toma de la
noche. Lo que sí es muy importante antes de quitar la toma de la noche es que el niño o la niña no esté
acostumbrado/a a dormirse tomando el pecho. En principio, quedarse dormido sin cepillarse los dientes
puede ocasionar caries, y en segundo lugar, el niño o la niña necesita aprender a conciliar el sueño solo/a
apoyándose quizá en las caricias de sus padres, o en una frazadita, muñeco o almohada especial. Antes de
quitar la toma de la noche, la rutina para dormir debe estar instaurada. Un ejemplo sería: cepillarse los
dientes, ponerse la pijama, apagar la luz, que mamá o papá canten una canción y dormir. Al quitar el
pecho, la rutina sigue siendo la misma.
El comportamiento que describe tu hijo refleja necesidad de afecto. Si trabajas todo el día junto a tu
esposo, con seguridad el tiempo de la lactancia en la noche era el momento cuando el niño reafirmaba los
lazos afectivos contigo. Tu abrazo para darle de mamar lo conectaba de nuevo después de no haberte
visto en todo el día. Eso ya no lo tiene y lo extraña y necesita. Lo que ahora hay que construir es una
rutina que sustituya la interacción afectiva que tenían con la lactancia. Un masaje antes de ponerse la
pijama puede ser muy beneficioso para ambos. Los movimientos suaves y lentos sirven como
antiestresante para quien da el masaje y por supuesto, para el niño o la niña, la calidez del contacto de las
manos de mamá o papá le reconfortan y le hacen sentir nuevamente que tiene todo su amor.
Entiendo que las noches sin dormir son un verdadero sacrificio para mamás y papás que trabajan, pero
jamás debes dejar llorar a tu hijo hasta que se calle solo. En el primer año de vida, lo más importante que
se forma es la seguridad en el amor de sus padres. Con la satisfacción inmediata de las necesidades de tu
hijo, le envías el mensaje de que le amas, que siempre estarás ahí para ayudarle y que puede confiar
plenamente en ti y tu esposo. Si no recibe respuesta de sus padres cuando más los necesita, ¿en quién
podrá confiar si son ellos su único consuelo? La recomendación es que si tu hijo despierta y te llama, vayas
hasta su habitación y le ayudes a calmarse. Pregúntale qué necesita, aunque todavía no pueda contestarte
con palabras. Ofrécele un abrazo, acaricia su cabecita y repite parte de la rutina que utilizan para dormir:
un masajito en la espalda, las piernas o sus piecitos, puede ayudarle a relajarse y dormirse nuevamente; o
bien, la canción que siempre cantan para dormir puede ayudar. A lo mejor, beber un poco de agua pura
también es útil. Lo que no conviene es que el niño se active demasiado. No hay necesidad de encender luz
alguna. En la penumbra y con un tono de voz bajo y suave, se le debe invitar a dormirse de nuevo.
Otra opción es que tu hijo se pase a tu cama para que termine de dormir el resto de la noche junto a ti. De
esta manera, puedes abrazarlo y darle todo el amor que necesita, y seguir durmiendo para la jornada de
trabajo del día siguiendo. Esto NO es “malcriar” al niño y tampoco le creará el hábito de dormir en la cama
de sus padres para el resto de la vida. Por el contrario, lo que hará es reafirmar la seguridad del amor tuyo
y de tu esposo, y cuando vuelva a llenarse la “cuenta emocional” que ahora está en números rojos por el
enorme retiro que hiciste al quitarle el pecho de manera tan brusca, seguramente dormirá la noche
completa en su propia cama sin despertar y todo volverá a la “normalidad”. Necesitan armarse de
paciencia, aguantar un poco de incomodidad y colmar a su hijo de amor.
Al volver del trabajo, dedica suficiente tiempo a jugar con tu hijo, abrázalo y bésalo para que sepa que
también estás feliz de volver a verlo después de un día largo de trabajo. Él seguramente lo sintió mucho
más largo que tú. Estén juntos lo más que puedan, aunque eso implique modificar algunas de tus rutinas.
El oficio de la casa puede esperar, la estabilidad emocional de tu hijo, no.
Prodigar amor y dedicar tiempo exclusivo a los niños no cría a un hijo dependiente, ni con “mamitis”, como
en ocasiones hacen creer quienes no conocen del desarrollo emocional infantil. El vínculo afectivo bien
estrecho entre padres e hijos en los dos primeros años de vida, garantiza hijos mucho más independientes
y seguros de sí mismos. No se trata de sobreprotección, sino de estar presente cuando el niño o la niña lo
necesita.
¡Ánimo! Guíate por tu deseo de que tu hijo se sienta feliz y pregúntate si lo que estás haciendo contribuye a
que así sea.

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Nota: En esta sección se ofrecen consejos prácticos para cada pregunta con base en la teoría existente y los criterios propios de la Asociación Guatemalteca De Padres a Hijos. Para abordar a profundidad cada tema y tratar cada situación específica, se recomienda la consulta directa con un psicólogo u otro especialista.
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Preguntas que los padres nos hacemos con más frecuencia
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