Hemos destinado esta sección para tratar de resolver las dudas que con frecuencia tienen padres y madres
de familia respecto a sus hijos.  Incluiremos las preguntas que nos envíen desde el formulario que aparece
en la página principal.
Utilice la opción de búsqueda para encontrar fácilmente temas
específicos abordados en las distintas secciones del sitio:
60. ¿Qué es una escuela para padres?

“Escuela para padres” se ha dado en llamar al conjunto de acciones que se implementan en una institución,
generalmente educativa, encaminadas a apoyar a los padres y las madres de familia en su labor formativa
con sus hijos dentro del hogar.  

En nuestra “Escuela Virtual para Padres y Madres con Hijos en la Primera Infancia” impartimos cursos sobre
los distintos retos del desarrollo infantil en los primeros años con la intención de que padres y madres
tengan un conocimiento un poco más profundo de cada una de las etapas del desarrollo y cuenten con
herramientas que les permitan potenciar cada una de ellas al máximo.

61. ¿Cómo logro que mi hija de dos años y tres meses obedezca sin contestar ni poner excusas?
La respuesta a la pregunta No. 58 me da algunas sugerencias, pero mi hija es más pequeña aún;
no quiere comer, y se opone a cualquier consigna que le doy. Tengo otra hija de 5 años a quien
la más pequeña imita en algunas cosas. La mayor obedece rezongando. Con mi esposo hacen lo
mismo u obedecen bajo amenazas. Yo estoy con ellas casi todo el tiempo, por lo tanto es a mí a
quien desobedecen más.

Gracias por su comunicación.  Obedecer sin chistar es algo que ya no puede exigirse a ningún niño o niña
en una era democrática en la que el pensamiento crítico y la toma de decisiones por convicción es lo más
importante.  Su hija de dos años ha descubierto que puede tener sus propias decisiones y que éstas no
necesariamente tienen que ser las mismas que las de sus padres.  Es un proceso natural y determinante
para sentar las bases para que su hija desarrolle el comportamiento autónomo.  No la obligue a obedecer,
anímela a hacer las cosas porque son valiosas e importantes para ella.  En los primeros años, pocas son
las normas que los niños y las niñas necesitan cumplir: bañarse, cambiarse, cepillarse los dientes, respetar
los horarios de comida, recoger sus juguetes, dormir diez horas por la noche y respetar a los demás y a su
entorno. Concéntrense en que las normas sean pocas y que la no observancia de alguna de ellas, tenga
consecuencias inherentes; no castigos. Las consecuencias deben ser naturales como por ejemplo que le
dé hambre por la tarde si no comió cuando era hora de almuerzo. Habrá qué hacerle ver que tiene hambre
por no comer durante el almuerzo pero que lo único que puede comer ahora es una fruta, una galleta o un
vaso de leche, mientras llega la hora de la cena.  

Evite a toda costa las amenazas. El objetivo es formar seres autónomos que hagan las cosas por
convicción. Explique las razones por las cuales debe hacer tal o cual cosa. Baje a su nivel. No adopte un rol
de dar órdenes y que las que obedezca. Al pedirles que hagan algo no lo haga en imperativo.  Inclúyase en
la actividad.  Si toca recoger juguetes, en vez de decir “recojan sus juguetes”, diga “vamos a recoger los
juguetes” y ayúdeles a recoger; si toca lavarse los dientes, lo mismo.

Finalmente, la forma más efectiva para hacer que los niños y las niñas hagan lo que deben hacer es jugar
con ellos.  Para que le hagan caso, necesitan tener una relación estrecha con usted para respetar su
autoridad. La calidad de la interacción durante el día es fundamental para construir una autoridad sólida y
sana.  Jueguen mucho juntas, lean abrazadas, hagan días de campo con la merienda en el jardín y siempre
que puedan, hagan las cosas rutinarias, jugando y cantando.  Evite los gritos y los sermones, la primera
infancia es más valiosa que eso.  Recuerde: para que los demás cambien, el cambio empieza con uno
mismo.


62. ¿Qué debo hacer cuando mi hija de cuatro años y medio empieza con ataques de llantos y
gritos por caprichos?

Gracias por su pregunta.  En la primera infancia la frustración de los propios deseos es verdaderamente
algo muy fuerte.  A su nivel, la incapacidad de ver cumplido lo que quiere tiene dimensiones mayores que
las que el adulto percibe.  No se trata con esto de evitarle este tipo de frustraciones, sino más bien de
entender la intensidad de las emociones en esta etapa de la vida, y por tanto de entender que los episodios
de berrinches son hasta cierto punto, esperados.  Lo que necesitamos hacer papás y mamás es ayudarles
a que puedan controlarse mejor y encontrar mejores opciones para resolver el conflicto.  

Si el berrinche se produce por la prohibición de algo, es importante explicar la razón por la que algo no
puede ser posible e ignorar el comportamiento de berrinche.  Evite que pueda hacerse daño con objetos
cercanos, pero deje que libere la presión.  Es como si quisiéramos destapar la olla de presión justo en el
momento de terminarse la cocción. Al hacerlo, la comida quedaría pegada en el techo…, pero si esperamos
a que la olla libere la presión, después es mucho más fácil abrirla y servir los alimentos.  No se retire del
lugar ni deje sola a la niña.  Su compañía es una señal de apoyo y “solidaridad” por el momento difícil de
descontrol que está atravesando.  Recuerde: la experiencia es tan desagradable para los padres y las
madres, como para los niños y las niñas.  Mientras se acompaña al niño/a puede decírsele cosas como
“¿cómo te sientes?” y ¿cómo podrías sentirte mejor”, o bien, “calma; respira”. Es importante ayudarle a
reconocer lo que siente, pero hacerle ver que llorar y gritar “no son la mejor opción” ante esa situación;
busquen juntos “una mejor opción”.  

El último paso es abrazar y comunicar afecto cuando la “tormenta haya pasado”.  Después del berrinche,
niños y niñas necesitan saber que aún los amamos a pesar de su expresión violenta.  Necesitan saber que
pueden contar con nuestra ayuda cada vez que la necesiten para retomar el control de sí mismos y que
juntos pueden encontrar una mejor opción para resolver los problemas.  Llorar y gritar nunca son la mejor
opción.

Hay que evitar que el niño o la niña consiga lo que desea al hacer un berrinche, pues esto refuerza la
conducta y le indica que cuando llora, grita y patalea obtiene lo que quiere.  Si esto ha sucedido, puede ser
entonces, que el berrinche no sea tanto una manifestación de descontrol, sino un comportamiento
voluntario para alcanzar sus objetivos.  Igualmente, se pueden seguir los tres pasos antes indicados,
haciendo énfasis en la búsqueda de mejores opciones para resolver sus problemas.

Se sugiere la lectura del articulo
¡Berrinches! Más vale prevenirlos…
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Nota:  En esta sección se ofrecen consejos prácticos para cada pregunta con base en la teoría
existente y los criterios propios de la Asociación Guatemalteca De Padres a Hijos. Para abordar a
profundidad cada tema y tratar cada situación específica, se recomienda la consulta directa con
un psicólogo u otro especialista.
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