Hemos destinado esta sección para tratar de resolver las dudas que con frecuencia tienen padres y madres
de familia respecto a sus hijos.  Incluiremos las preguntas que nos envíen desde el formulario que aparece
en la página principal.
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específicos abordados en las distintas secciones del sitio:
76. ¿Cuales son las medidas disciplinarias adecuadas para nuestros hijos?

Agradecemos la pregunta.  En la primera infancia, el tema de la disciplina suele llamar especialmente la
atención de padres y madres. Este período de seis años significa una época de aprendizaje tanto para
niños y niñas como para sus padres. Los primeros están aprendiendo a desempeñarse con efectividad en
la sociedad y los segundos están aprendiendo a ser padres, a negociar con sus hijos, a potenciar el
máximo desarrollo posible de todas sus capacidades y a orientar sus actuaciones de manera que vayan
adquiriendo independencia y control de sus propios actos.

En la primera infancia se sientan las bases de todos los valores y las actitudes que exhibimos en la edad
adulta. Por esta razón, la función educativa de los padres y las madres es crucial en estos primeros años de
manera que en su interacción diaria con sus hijos, aprovechen valiosas oportunidades para facilitar el
desarrollo de conductas adecuadas.

Los niños y las niñas entre 0 y 6 años presentan retos de disciplina especiales. Tienen una tremenda
energía, su actividad primordial es el juego y su lógica es muy distinta a la de los adultos.

Si bien la experimentación constante y el juego libre son muy útiles para que construyan aprendizajes,
también se hace necesario que los padres y las madres estén pendientes de lo que hacen para ayudarles a
alcanzar lo que se proponen, pero también para orientar su comportamiento de manera que su juego o
exploración sea segura.

En este sentido y con la intención de ir ayudando a los niños a ser gradualmente cada vez más
independientes, una medida disciplinaria puede ser la reflexión sobre lo actuado. Es decir, cuando niños y
niñas hacen algo que acarreó consecuencias indeseables, ayudarles a pensar, por muy pequeños que
sean (desde los dos años o antes cuando ya entienden bastante bien el idioma materno), qué fue lo que
hicieron para que eso sucediera y qué podrían haber hecho diferente para evitarlo. Esta reflexión por
supuesto debe hacerse cuando el niño o la niña está en un estado emocional más tranquilo, especialmente
si se produjo algún tipo de berrinche o rabieta.

Padres y madres de familia tienen como recurso el tono de su voz. Desde los primeros meses de vida, el/la
bebé puede reconocer cuando sus padres están felices o molestos con él/ella. Un tono un poco más recio
de lo normal, firme y seco puede dar a entender al niño o a la niña que lo que hizo o está haciendo no es
correcto. Este tono es útil para impedir que siga haciendo algo que no está bien. Un tono más amigable,
sereno y relajado es útil para motivar la reflexión sobre lo que estaba haciendo y las consecuencias
negativas que acarrea.

En todos los casos de disciplina, padres y madres necesitan garantizar que sus hijos entiendan las razones
por la cuales no deben hacer ciertas cosas para que de manera autónoma, eviten en el futuro repetir el
mismo comportamiento.  Los aprendizajes son lentos al principio porque la habilidad de recuerdo y de
relacionar hechos con consecuencias está en formación, pero en la medida en la que este proceso de
acción-reflexión se adopta como rutina, los niños y las niñas van poco a poco estableciendo estas
relaciones. Esto permitirá que a los seis o siete años tengan el control casi completo de sus acciones,
midan mejor las consecuencias de lo que hacen y sean capaces de adecuar su comportamiento a las
situaciones y los momentos que están viviendo, siempre en función de los límites de su corta edad.

77. ¿Cúal es el efecto en mi hijo de cuatro años, si realizo un viaje al extranjero de tres meses?

En la primera infancia, porque justamente los niños y las niñas han vivido muy poco tiempo, los meses y los
años tienen una dimensión mucho mayor que para nosotros los adultos. Para un niño de cuatro años, por
ejemplo, dos años es la mitad de su vida… Además, la noción de tiempo, que es muy abstracta para su
nivel de pensamiento, aún se está construyendo a medida que sus padres hacen referencia al pasado o al
futuro en sus conversaciones diarias.

Sin lugar a dudas, asimilar la ausencia de la madre o del padre durante tres meses es un reto a esta edad.
Afortunadamente los avances tecnológicos en las comunicaciones están a nuestro favor y ahora es posible,
y a muy bajo costo, comunicarnos entre grandes distancias por voz e incluso imagen. Un ejemplo es el
servicio de
www.skype.com.

Mantener comunicación diaria con su hijo será fundamental en este viaje. Pueden planificar los momentos
cuando usted lo llamará para que le cuente cómo le fue durante el día e incluso para la narración del
cuento de la noche, si es que tienen esa rutina. Las tecnologías permiten que pueda grabar cuentos o
canciones con su propia voz y enviarlas por correo electrónico para que se las pongan a su hijo. Como aún
no puede leer, el correo electrónico aún no puede ser la principal herramienta de comunicación, pero sí
puede aprovechar ese interés por saber de usted para ir enseñándole a leer con palabras sencillas como
“te amo”.  Puede enviarle fotografías del lugar donde está para que su hijo pueda elaborar en su mente una
imagen concreta de donde está su mamá y lo que está haciendo. Si usted se esmera en compartirle más de
su experiencia en el extranjero, será una oportunidad para aprender sobre ese país, sus costumbres, sus
edificios, su fauna, su flora, etc. Por su parte, con la ayuda de su padre o de la persona que se haya
quedado a cargo, su hijo puede enviarle dibujos hechos con alguna herramienta de dibujo como
“PaintBrush” de Microsoft que es parte de las herramientas de Windows. Es un programita sencillo y a su
hijo seguramente le emocionará enviarle sus dibujos y quizá hasta algunas palabras. El teclado de la
computadora puede ser una herramienta válida para aprender a reconocer las letras y hacer que
aparezcan en pantalla. También pueden ayudarle para que le envíe fotografías y que usted pueda decirle
cómo ha crecido en el poco tiempo que no se han visto...  ¡En fin! Las posibilidades de comunicación están
a su favor para que puedan mantenerse en contacto todos los días. Verán cómo el tiempo se pasa muy
rápido y en un abrir y cerrar de ojos estarán juntos de nuevo para abrazarse.

La manera como los niños y las niñas interpreten las situaciones de la vida cotidiana depende de cómo sus
padres se las compartan y expliquen. Este viaje es una actividad más de la vida familiar y si se sabe
enfocar, puede ser una experiencia de aprendizaje enorme para su hijo. Recuerde reforzar constantemente
los vínculos afectivos entre ustedes desde la distancia; tres meses son bastantes para la vida de su hijo,
pero depende de usted y de quien se quedará a su cargo de que la experiencia sea positiva. ¡Feliz viaje!

78. Tengo dos niños uno de 4 1/2 años y una de 2. El problema que tengo es que el niño grande
casi no come y cuando lo hace, come solo lo que le gusta y lo que conoce. A veces también me
cuesta que la pequeña coma y cuando tiene hambre no quiere ni carne ni pollo. ¿Cómo puedo
hacer para que mis niños coman más y cosas nuevas?

Agradecemos su pregunta, pues la alimentación de los niños y las niñas en la primera infancia es,
ciertamente, un tema constante en la vida de las familias.

Lo primero que hay que reconocer es que los niños y las niñas saben hasta donde comen, y lo que a los
adultos les parece poco, para los niños y las niñas es suficiente. Otro principio es que la ingesta de
alimentos está relacionada con el desgaste energético que se tiene.  Si juegan y hacen bastante ejercicio,
posiblemente comerán un poco más, que si se dedican a actividades más tranquilas como colorear o jugar
con muñecos sentados en la alfombra.  La falta de nutrientes se evidencia en el desgano y el sueño
excesivo, entre otros factores (puede consultar a su pediatra). Si sus hijos son activos, es decir no se
mantienen cansados o con sueño durante el día, puede estar tranquila de que coman poco.  Garantice, eso
sí, de que lo que coman sea nutritivo. La proteína de la carne y del pollo puede encontrarla también en los
huevos (hay muchísimas formas de prepararlos), las leguminosas y la leche y sus derivados como el yogur.
La fibra, pueden tomarla de las frutas (especialmente con cáscara como la manzana) y de los cereales
integrales. Deje de insistir en que coman alimentos específicos y verá cómo poco a poco son ellos los
interesados en probarlos.

El primer factor para que los niños y las niñas se animen a probar nuevos alimentos es un ambiente
relajado a la hora de la comida. La presión de los padres ocasiona resistencia en los hijos y cuando son
demasiado severos, hasta pueden provocar trastornos alimenticios serios en edades mayores.

Respete los gustos de sus hijos. No se trata de que sólo coman las golosinas que les gustan. Más bien, las
golosinas deben estar fuera de la rutina diaria; no son nutritivas y encima les quitan el hambre para comer
lo que verdaderamente les nutre. Revise lo que están comiendo entre comidas para que tengan hambre al
almuerzo y la cena. Evite los alimentos con demasiada azúcar.  Es frecuente que en la primera infancia, el
menú que a los niños y a las niñas les gusta se limite a cinco o seis platillos. No importa que sean
repetitivos; incluya cereales fortificados y fruta en el desayuno y en la cena para dar balance a su dieta.

Prepare recetas atractivas que no tengan demasiado condimento ni sal. Los niños están estrenando su
sentido del gusto y los sabores podrían ser demasiado intensos para ellos. Ofrézcales platillos atractivos
pero no insista demasiado. Respete su decisión de comerlos o no, pero tampoco prepare comida adicional
sólo para ellos porque entonces los malacostumbrará. Si no quieren comer es su decisión, pero en la casa
no se prepara comida especial para cada miembro de la familia. Eso sí, busquen juntos opciones para
acompañar la comida como el queso crema, la mantequilla o la salsa de tomate. En pequeñas cantidades,
estos ingredientes hacen un poco más agradable los sabores sin aportar demasiadas calorías.
Recomendamos el artículo
“Comer, un exquisito placer”.
Nota:  En esta sección se ofrecen consejos prácticos para cada pregunta con base en la teoría
existente y los criterios propios de la Asociación Guatemalteca De Padres a Hijos. Para abordar a
profundidad cada tema y tratar cada situación específica, se recomienda la consulta directa con
un psicólogo u otro especialista.
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